Fecha: 7 de abril de 2018 | 7:26 pm

HCV Sin Fronteras presente en Senegal – África.

El pasado mes de marzo nuevamente integrantes del equipo de HCV Sin Fronteras y voluntarios, llegaron a Senegal recorriendo y trabajando con lo reunido en donaciones y alcancías, que permitió distribuir 80 kg de colaboración en ropa, material escolar, material de primeros auxilios, medicamentos y alimentos en los distintos barrios y localidades como Diembering, Carbrousse, Cap Skirring, Dakar, Carabane y Yarak en el barrio de Hann, uno de los más humildes de Dakar.

Yarak supo ser un pueblo de pescadores, hoy con sus costas totalmente contaminadas, sus habitantes subsiten como pueden, vendiendo artesanias en la feria del centro de la ciudad, con algún trabajo temporal o vendiendo algo de pescado en el mercado cuando las barcas logran llegar mar adentro. Allí en la casa de Baba Ndyane  compartimos un desayuno, preparado con el cariño de Umi y su familia.

Esta primer parada, es un punto referencial del viaje por el encuentro familiar con nuestros amigos a quienes visitamos en cada oportunidad, y por el equipo logrado con ellos para la distribución de ayudas que llevamos a todo el barrio. Conocemos la buena noticia que se está organizando en el barrio una Asociación de vecinos que desea impulsar mejoras y con quienes continuaremos en comunicación para colaborar dentro de nuestras posibilidades. Agradecidos y felices nos llevamos cada momento como un gran recuerdo e impulso para continuar el viaje junto con los buenos deseos que nos escribe en un pequeño papel Papatanor el jefe de familia de 90 años

En Dakar nos reunimos con Ibrahima de la Asociación de hepatitis Sahara, quien nos informó de los avances realizados en el país sobre vacunación gratuita para hepatitis B en niños y todo lo que aún falta por hacer para la prevención y atención de la hepatitis C, no hay campañas gubernamentales ni acceso a diagnóstico y tratamiento. Cooperamos con la Asociación para que desde la sociedad civil se inicien acciones de sensibilización a la comunidad.

El viaje continuó, hasta llegar a Diembering, localidad rural a orillas del mar en la región de Casamance, haciendo base en la casa Campament,donde  Massimo el dueño del lugar nos recibe con una dedicada hospitalidad y nos hizo sentir como estar en “casa” durante todos nuestra estancia  allí; esperándonos con deliciosas comidas típicas del lugar  para recargar energías todos los días al volver  de realizar nuestras recorridas en la región.

En La Poste de Santé,  el único puesto sanitario del pueblo, dejamos la medicación que nos solicitaron en nuestro viaje anterior y que les es difícil conseguir. Con mucho entusiasmo vimos cuánto ha mejorado la organización de este puesto de salud, que lleva adelante Theo el enfermero del lugar y que se mantiene con escasos recursos que recibe del Municipio.

La atención sanitaria no es gratis para los habitantes de este lugar, lo cual dificulta mucho el cuidado y seguimiento general de la salud de la comunidad .Diembering recibe desde hace años la visita de voluntarios de Organizaciones altruistas como HCV sin Fronteras de diferentes países que aportan colaboraciones y asistencia profesional sanitaria gratuita.Es en estas visitas donde se observa la prevalencia de ciertas enfermedades y deficiencias alimentarias con las cuales se busca trabajar con Hospitales cercanos y especialmente con información y prevención en la comunidad.

Una de las asociaciones con trabajo en la región es Asociación Médica Kassoumaye, una ONG de profesionales de la salud de Francia con quienes estuvimos reunidos conociendo el trabajo que realizan y proyectando aunar el esfuerzo aislado de las Asociaciones extranjeras que trabajan en la zona en un Plan estratégico de trabajo en cooperación, paraplanificar las acciones en red  y lograr mejores resultados a mediano y largo plazo.

Como en cada viaje, regresamos a la Maternidad de Diembering que lleva adelante con impecable organización e higiene la obstetra Christine.  Los grandes avances alcanzados, desde nuestra última visita, en el plan de educación para el control de la natalidad, el alcance de vacunación gratuita para hepatitis B en niños es excelente, y el registro y seguimiento de la madre y el niño que lleva de las atenciones en la maternidad nos llenan de satisfacción al ver estos progresos con el paso del tiempo. El problema central es que no todas las madres que van a dar a luz acuden a la maternidad, muchas tienen al bebé en sus hogares y sobre estas familias no se realizan controles de salud.La falta de insumos y recursos en la Maternidad sigue siendo una gran dificultad, allí llevamos ropa para los niños recién nacidos y sus madres, medicamentos, cubrecamillas descartables y compramos provisión de guantes descartables de curas y quirúrgicos.

La última parada de nuestro viaje, el orfanato “ Le Cocon de Cabrousse”,que también se encuentra en la región de Casamance. Como ya hemos contado en anteriores reportes, esta región ha sufrido diferentes guerras civiles de las cuales recién en el año 2013 se ha establecido una tregua. Estas guerras han dejado cantidad de niños huérfanos, que si bien nunca son abandonados por la familia africana, estos niños no tienen futuro de educación. Michel Duffour un francés que vivió varios años en Cabrousse, conociendo esta realidad propone al jefe de la Comunidad la creación de este espacio que desde hace 3 años alberga a 30 niños entre 6 y 14 años reciben el cariño como gran familia ,atención sanitaria y van a la escuela . La casa de estos niños se sostiene con el aporte de todos, la Comunidad, voluntarios extranjeros y colaboradores que hacen posible la escolarización de los niños. Dejamos también allí colaboración en material escolar y ropa, es una hogar cálido para todos, allí compartimos un día con los chicos, dibujando, cantando y jugando.

Finalizamos el viaje agradeciendo a todos y cada uno de los que nos acompañaron durante estos 20 dias, caminando con nosotros por las calles de Senegal, en los barcos y pequeñas barcas atravesando ríos, abriéndonos las puertas de sus casas, enviando colaboraciones, a la familia que tenemos allí, a los viejos y nuevos amigos.

Y un agradecimiento especial a LLuisa Moragas, nuestra coordinadora de proyecto, por su solidaria dedicación en la organización detallada de este viaje y el cuidado de todos los participantes, logrando una vez más una experiencia inolvidable de aprendizaje, amor y solidaridad para todo el equipo.

El mundo es uno y para todos, no hay fronteras, no hay excusas ni justificaciones para no hacer algo por el que más lo necesita.

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